MAGGOT, de Igor-Alban Chevalier (The Black Frog)

Maggot - Igor-Alban Chevalier - The Black Frog
No tengo ni la menor idea de si a ustedes les era familiar el nombre de Igor-Alban Chevalier, alias The Black Frog; confieso que en mi caso, y hasta que vi anunciada la aparición de este cómic, en absoluto. Y eso que, si atendemos al currículum que se encuentra en su web, su trayectoria hasta el momento ha sido francamente impresionante, habiendo desarrollado trabajos gráficos para el cine, los videojuegos, o los juegos de cartas, y en empresas y productos del más alto nivel. De verdad que, si damos crédito a semejante historial, debemos conceder que estamos ante un profesional como la copa de un pino.

Lo curioso del asunto, para aquello de lo que aquí vamos a tratar, es que, si bien su trabajo en prácticamente todos los ámbitos que ha tocado se ha desarrollado, insistimos, al más alto nivel, por lo que hace al cómic -y sin haber hecho una revisión exhaustiva del interminable currículo- parece que su labor ha sido de unos vuelos bastante más modestos. Así, y descontando algunas portadas para Marvel Comics, el resto de su abundantísima obra parece haber quedado relegada a la autoedición, con el sistema de print-on-demand que, qué quieren que les diga, suena, digamos, algo amateur. También podemos pensar que este sistema le garantiza una total libertad creativa y un riesgo económico prácticamente nulo, así que OK con todo ello.

Y es que el procedimiento con el que realiza sus cómics, en particular éste que les comentaremos en un momento, es ciertamente singular. Les traduzco de aquí:
La oscura y seductora historia de "Maggot" nace de la improvisación. Cinco páginas diarias sin saber qué ocurrirá a continuación. Es un experimento narrativo, ampliado hasta la escala de una novela gráfica plenamente desarrollada de 300 páginas. Seguimos los pasos de la joven Susan Swallow, cuya misteriosa muerte es sólo el principio de una excitante aventura a través del vasto y fascinante bajo mundo.
Ya lo ven: cinco páginas diarias, ahí es nada. Cuando pensamos en las dificultades que suelen tener muchos artistas para completar las, aproximadamente, 22 páginas mensuales que tiene un tebeo de Marvel o DC al uso entra un poco de vértigo. No hablemos ya del ritmo que suele tener la BD, cuyos álbumes de 46 páginas a veces tardan años en completarse. Quizá algunos estudios de mangakas tengan un ritmo siquiera parecido, pero claro, hablamos de estudios profesionales, con varias personas encargándose de los diferentes aspectos de la producción. Así que, ya sólo con este parámetro, uno podría imaginar que la calidad artística -insistimos, cinco páginas al día, guión improvisado sobre la marcha- no va a ser muy allá. Y bien, ¿lo es?

Lo primero es que se nota que don Igor-Alban Chevalier se ha curtido haciendo storyboards y demás material gráfico para proyectos audiovisuales. Es notoria la rapidez y habilidad que suelen tener los artistas que han pasado, digamos, por estudios de animación una vez que se dirigen al cómic; un caso ejemplar es el del excelso Alex Toth, en nuestra opinión uno de los mejores artistas que han adornado viñetas. Y es que un primer vistazo a este Maggot ya nos traía algunas reminiscencias de su estilo: minimalista, de trazo muy grueso y negros muy compactos, es el típico estilo que parece fácil -por lo "apresurado", por lo "grueso" y "poco detallado"-, pero que resulta increíblemente difícil. Siguiendo con Toth, su caso como "dibujante de dibujantes" es paradigmático. Mejor o peor apreciado por el aficionado, suele ser muy alabado por sus colegas de la industria, capaces de apreciar la increíble facilidad que tiene para sacar formas concretas de una precisión increíble de lo que parecería un conjunto de manchas y volúmenes de blancos y negros casi abstracto, con la pincelada justa en el lugar justo. En el caso de Chevalier, bien, desde luego no es Toth, pero en este aspecto diríamos que resulta casi siempre admirable. Si quieren echar un vistazo, aquí pueden descargarse una muestra con unas cuantas páginas; se harán una idea. Por lo demás, y estilo aparte, hay que reconocerle una narrativa francamente excelente: de nuevo, se nota el desarrollo de su talento en la escuela audiovisual. Son 300 páginas que, a poco que les enganche la historia, devorarán en una o dos sentadas.

Y ahí estamos, la historia, esa historia improvisada que empieza ni más ni menos que con la muerte de la protagonista... Y que luego no funciona en forma de flashback, sino que sigue a partir de ahí. No, no es una historia de zombis, y destripamientos de la historia pretendemos hacer los mínimos. Tan sólo les diremos que, ayudados por la, de nuevo, excelente narrativa del autor; el sentido del humor, presente sin excesivas estridencias; el interesante escenario en el que nos encontramos, lleno de curiosidades y misterios que iremos descubriendo progresivamente; y un puñado de personajes con el suficiente carisma como para que nos interese saber más sobre su pasado, y sobre su porvenir, ayudados, decíamos, por todo eso, hemos hecho la lectura en un pispás y nos ha dejado una grata impresión. No es Watchmen, no es The Sandman, pero entretener, entretiene, y tiene más miga de lo que su tono más bien ligerito podría hacer suponer.

Llegados a este punto debemos ponerle un pero: no sé exactamente por qué motivo, pero la reproducción del tomo, al menos el que hemos leído, nos ha dejado una impresión horrorosa. Los negros parecen quemados, como diluídos, y la resolución de la imagen está como borrosa. Ya ven que no es una explicación muy técnica, pero hasta ahí llegamos; de nuevo, hojeen el cómic en su tienda habitual y, si nos cuentan qué les parece y nos ayudan a aclararlo, nos harán un favor.

En resumen: un cómic -uno más- de esos de los que jamás habías oído hablar y, en caso de hacerlo, ni en tu sueño más loco hubieras pensado verlo en papel por estos lares. Y un cómic -uno más- de esos que te alegras de que se haya editado. Puede que no sea una obra maestra, pero su estilo arriesgado y eficiente y su trama, escenario y personajes más que interesantes lo han convertido en una lectura de lo más amena. Lo único que nos ha planteado dudas es el tema de la reproducción -y, quizá, su precio-. Ténganlo en cuenta, pero yo les diría que no dejaran de echarle, al menos, un vistazo.

Descripción editorial:

MAGGOT
Igor-Alban / The Black Frog

Susan Swallow está predestinada a ocuparse del negocio familiar: ser el brazo ejecutor de La Muerte en el inframundo. Pero le va a resultar difícil incorporarse al trabajo, ya que en el infierno parecen haber puesto su cabeza a precio y los demonios se han revuelto contra las fuerzas celestiales.

Características
304 páginas
Color
Rustica
24×17 cm.

7 comentarios:

FHNavarro dijo...

Me alegra ver que estás de vuelta.

Un saludo

Werewolfie dijo...

A nosotros nos alegra que sigas por aquí, FH.

Un abrazo. :___)

FHNavarro dijo...

:)

Álvaro Pons dijo...

Por fin de vuelta! Se te echaba de menos!

Werewolfie dijo...

Ahora ya sólo hace falta que vuelva la Cárcel. ;) Nos alegra ver que tú también sigues por la red, Álvaro. :___)

Abrazote.

ash27 dijo...

Muchas gracias por la completa reseña, werewolfie, y por retomar tu siempre interesante blog.
Este autor había publicado previamente un librito de bocetos que es una verdadera joya. Os paso el enlace:
http://designstudiopress.com/product/doodles/
Sin duda alguna, el tipo es un virtuoso.

Werewolfie dijo...

Gracias a ti, ash27. Y sí que es cierto que es un virtuoso, aunque esté empeñado en hacer sus trabajos lo más rápido posible (en "Maggot", 5 páginas al día; en el libro de sketches que nos enlazas, uno cada cinco minutos). :P Habría que ver qué tal son sus resultados tomándoselo con un poco más de calma. :___)

Saludos.

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